La vida está llena de diferentes anécdotas, algunas divertidas y otras totalmente diferentes... En ocasiones te apetece contarlas, pero descubres que no es ni el momento ni el lugar adecuado para contarlas. Es lo que me ocurre a mí. Me gusta contarlas, aunque me tenga que esconder detrás de una pantalla para contarla. Lo sé, soy una cobarde, pero nadie es perfecto.

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